Rollup a primera vista

rollup para fotógrafos

Rollup a primera vista

 El amor puede venir de cualquier parte, de la vía más inesperada, en el lugar más sorprendente, el día menos sospechado.   Nadie esta preparado para las flechas de cupido,  todos en cualquier momento podemos ser irremediablemente sus víctimas. Esta es la historia de Juan, quien precisamente, fue atacado por este angelito donde  y cuando menos lo esperaba.

 Nos cuenta, que una mañana cualquiera, salía de casa y tras tomar un café en el bar de siempre, degustar el desayuno de todos los días y cruzar velozmente el centro comercial que le queda de paso para ir a su trabajo; algo interrumpió  la cotidianidad del paseo, no pudo en medio de la prisa que le corría en aquella mañana , dejar de girar su mirada y  quedar fascinado, totalmente capturado y hasta hipnotizado por aquella imagen que le golpeo el corazón.

Allí estaba ella, una mujer de ensueño, fuera de la realidad, una mujer comparada sólo los más bonitos y dulces pensamientos, a partir de allí, para Juan el mundo fue diferente; sin embargo, la ilusión no era completa, porque la mujer por la que Juan suspiraba, era la modelo de una campaña publicitaria para una tienda de vestir. En una imagen tan real, que enamoraba.

El amor de su vida, era la imagen de un Rollup, el cual no es más que un soporte publicitario transportable, en el que pueden imprimirse imágenes e información de diferente índole, el cual puede instalarse en ferias, congresos, locales comerciales. Impresos sobre lona de 510 micras con medidas de 85 x 200 y 100 x 200 cm, totalmente personalizados y fáciles de trasladar pues su peso no excede de los tres kilos.

 El protagonista de esta historia, no podía dejar de pensar en ella, su fotografía para la campaña publicitaria era tan real, que dejaba ver todos los detalles de esta muchacha que había conquistado su corazón.

 Por ello, Juan comenzó una incesante búsqueda de su amor, pasando día tras día frente a la tienda para verle de cerca, sin embargo, la timidez era el veneno que le  invadía, y no se atrevía ni siquiera a entrar en ella, pues mucho menos preguntaría a los empleados, para  conocer la identidad de la mujer que le había conquistado.

 Una mañana como cualquier otra en la que Juan repetía su rutina, desayuno en el bar habitual, y luego travesía por el Centro Comercial de todos los días, antes de llegar al trabajo, vio que en el mostrador de la tienda donde estaba instalado el rollup que le quitaba el sueño, la silueta de una dama que le recordaba a la de la foto.

 Giró nuevamente e incrédulo pudo comprobar  que esa sonrisa inconfundible era la misma sonrisa que desde hacía semanas atrás le hacía perder el sueño; por primera vez Juan veía en carne y hueso a su amor.

Según relata el protagonista de nuestra historia, sólo el impulso del sentimiento, lo que hizo romper con el fantasma del miedo escénico y  acercarse espontáneamente al mostrador de la tienda y corroborar que ella existía.

El resto, una anécdota, seguir haciendo la misma ruta diaria conversaciones casuales hasta llegar el día de la primera cita. Hasta hoy juntos y riendo  y contando la historia de aquel Rollup que les enamoró.

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